Por Hugo Jara Goldenberg
Para muchas personas el “correr”, “trotar” o
“running” es solo un ejercicio más: algo cansador, repetitivo, incluso aburrido, o tal vez un hábito asociado a razones estéticas de quienes
esperan bajar de peso. Sin embargo, se trata de una de las actividades físicas
más completas y beneficiosas, no solo en el plano fisiológico, sino también sicológico.
Al correr, se desencadenan en el organismo una serie de procesos fisiológicos y
neuroquímicos que provocan en el deportista no solo un fortalecimiento corporal,
sino también una sensación de bienestar emocional.
La tormenta
neuroquímica perfecta
Cuando, después del calentamiento previo, se inicia
la carrera, de inmediato aparece una sensación de cansancio y malestar. El
cuerpo comienza a enviar señales demandando más energía y oxígeno, lo que incrementa
la frecuencia cardíaca y respiratoria y, en consecuencia, el flujo sanguíneo. Esta
sensación inicial de agotamiento puede resultar tan desagradable que muchas
personas deciden abandonar el ejercicio, con la conocida frase "esto no es para mí".
No obstante, quienes perseveran obtienen su
recompensa. Pasados aproximadamente diez minutos desde el inicio de la carrera,
el cerebro comienza a liberar Dopamina, un neurotransmisor asociado con la
motivación y la sensación de logro, que ayuda a sobrellevar ese cansancio intenso
que se apodera del cuerpo.
Posteriormente, entre cinco y diez minutos más
tarde, se inicia la liberación de Endorfinas, analgésicos naturales que reducen
o eliminan la percepción del dolor. En este momento el corredor deja de sentir
ese desagradable malestar inicial, y muchos deportistas reconocen a este hito de
la carrera como “el segundo aire”. La incomodidad inicial se atenúa y surge una
sensación de control, de fluidez y de ligereza.
Pero la liberación de neurotransmisores no ha
terminado, A continuación, pasados unos minutos, se libera la Anandamida (endocannabinoide), sustancia que induce en el corredor un estado de calma, claridad
mental y una sensación de plenitud y armonía muy difícil de describir.
Así, al cabo de aproximadamente veinticinco minutos,
culmina esta auténtica tormenta neuroquímica, y el corredor alcanza un estado
de conexión profunda consigo mismo, conocida como “Runners’High”, “Nirvana del
corredor” o “Euforia del corredor”. Algunos viven este estado como una forma de
meditación en movimiento, otros lo describen como una conversación silenciosa
entre el cuerpo, la mente y las emociones.
Wikipedia define el “Runners’High” como: “Es un estado de bienestar, felicidad y euforia que se produce durante o después de un ejercicio aeróbico intenso y prolongado, caracterizado por menos dolor y ansiedad, y una sensación de ligereza y placer, gracias a la liberación de endocannabinoides y endorfinas que actúan como analgésicos naturales y mejoran el estado de ánimo. Para alcanzarlo, se necesita ejercicio constante, de alta intensidad (80-90% FC máx) y de al menos 40-60 minutos, encontrando un equilibrio entre esfuerzo y relajación”.
Beneficios prolongados del
Runners’High
Es importante señalar que el estado de
bienestar profundo que se alcanza al correr no se circunscribe solo al momento
del ejercicio, sino que se prolonga en el tiempo. Y esto se explica porque está
científicamente demostrado que la práctica continua del running fortalece
circuitos cerebrales relacionados con el control emocional, la resiliencia, la
gestión del estrés y la motivación.
Además, correr estimula la liberación de BDNF (Brain
Derived Neurotrophic Factor), una proteína que contribuye a la salud neuronal,
promoviendo su crecimiento, supervivencia y la creación de nuevas sinapsis.
Este proceso mejora significativamente la capacidad de aprendizaje y la memoria
del deportista.
Desde el punto de vista corporal, el correr
favorece la salud cardiovascular, mejora la capacidad respiratoria, fortalece los
sistemas óseo y muscular, y además regula procesos metabólicos asociados a la
sensibilidad a la insulina y la gestión de las grasas.
En síntesis, el correr no solo fortalece de
manera permanente el corazón y los músculos, sino que también mejora la
actividad y actitud mental del deportista.
Cuando se alcanza el “Runnes’High” se genera en el corredor una sensación de armonía, paz y plenitud tan intensa, que yo lo defino como un “golpe vitamínico” para el alma.
Sin embargo, es necesario señalar que esta experiencia no es un estado mental sobrenatural ni místico, es solo un fenómeno estrictamente fisiológico, resultado de la química silenciosa de los neurotransmisores y de la mayor oxigenación del cerebro.
¿Son estos
beneficios exclusivos del running?
Muchos se preguntarán si todos estos beneficios
son exclusivos del correr, o si se extienden a otros deportes. En realidad, los
beneficios físicos y mentales de realizar actividad física son siempre
beneficiosos, cualquiera que sea el deporte que se practique.
Pero, lo que distingue al running, es que
permite disfrutar en solitario el estado mental del “Runners'High”. En la
mayoría de los otros deportes, que se desarrollan en equipo o son de naturaleza competitiva, el deportista no
tiene espacio para ocuparse de sus pensamientos. Toda su atención debe estar
puesta en el trabajo en equipo, en cumplir las reglas del juego, seguir la
estrategia del partido, o anotar goles o puntos.
Sin embargo, para experimentar plenamente el
“Runners’High” no basta sólo con correr, el deportista debe buscar condiciones
adecuadas: lugares tranquilos como parques, recintos deportivos o zonas
rurales. Correr en entornos urbanos congestionados exige una atención constante
al tráfico, peatones, ciclistas y semáforos, lo que dificulta la inmersión en
los propios pensamientos.
Riesgos,
precauciones y progresión.
Al conocer todos los beneficios que se obtienen
al correr, muchas personas se pueden entusiasmar en practicar este deporte. Sin
embargo, hay que tener en cuenta los riesgos y peligros para la salud que puede
acarrear el comenzar a correr sin estar debidamente entrenado, y sin respetar
la progresión necesaria. Si no se toman los resguardos adecuados, se pueden
producir lesiones de tipo muscular-esquelético, y también surge el riesgo de
problemas cardiovasculares.
Por ello, se recomienda que quienes deseen comenzar a correr se sometan previamente a un chequeo médico y respeten un plan de entrenamiento progresivo, responsable y personalizado.
Experiencia
Personal
Aunque los beneficios del running están
ampliamente respaldados por la ciencia médica, solo quienes lo practican de
manera regular pueden dar fe de su verdadero alcance.
En mi caso, tras casi toda una vida disfrutando
de este ejercicio, el “Runners’High” me ha ayudado no solo a mantener una buena
salud física y mental, sino también a desempeñar mejor tareas cotidianas, como
estudiar y resolver problemas de diversa naturaleza
Durante mis años universitarios, en las
múltiples capacitaciones de mi vida profesional, e incluso durante el curso de
piloto de avión, realizaba los repasos finales de cada materia mientras corría.
En el estado de “Runneers’High”, la mente parece separarse del cuerpo y entra
en un nivel de claridad extraordinario, en el que los contenidos se ordenan y
se vuelven sorprendentemente accesibles.
Mientras las piernas sostienen el ritmo de la
carrera, la mente se libera y encuentra un espacio para pensar, estudiar,
crear, decidir, planificar, meditar, o simplemente para evocar recuerdos, o
echar a volar la imaginación sobre acontecimientos futuros.
El running
como sostén en momentos críticos
El correr también fue un pilar fundamental en
una situación dramática vivida por mi familia. Nuestra madre padeció durante
más de diez años la enfermedad de Alzheimer. La cuidamos en casa, y en los
últimos años estuvo postrada y ya sin conciencia.
Quienes no han vivido esta enfermedad en carne
propia, difícilmente pueden comprender, ni siquiera imaginar, el profundo impacto emocional, físico y sicológico que produce en los cuidadores directos, y en todo el núcleo familiar.
En sus últimos años de vida, junto con mi
hermano Eduardo - también corredor – asumimos su cuidado en jornadas de 24
horas, de lunes a domingo, ocupándonos de todos los aspectos de su vida diaria,
desde la alimentación y medicación, hasta el aseo e higiene personal.
El personal médico que la visitaba regularmente
nos advertía de los altos riegos que corríamos como cuidadores, principalmente
en el plano emocional e incluso psiquiátrico. Sin embargo, logramos sobrellevar
esta experiencia límite, y estoy convencido que el running fue un factor que
nos ayudó. La sensación profunda de
bienestar mental que genera esta práctica deportiva nos permitió resistir el
desgaste físico y la devastación emocional que esta cruel enfermedad produce en los cuidadores.
Reflexiones finales
Como conclusión puedo afirmar, por experiencia
propia, que el running es algo más que un ejercicio físico: es una herramienta
de bienestar integral, que ayuda a mejorar la salud, fortalecer la mente,
liberar el estrés y encontrar equilibrio emocional.
Para muchos, correr se convierte en un hábito;
para otros es una pasión; y para algunos es una forma de bienestar y resiliencia.
Pero para todos, es un espacio de introspección, un sostén emocional y una vía
privilegiada para armonizar cuerpo, mente y experiencia vital.
(*) Fotografía en donde aparezco en un running semanal de domingo (10 k), junto a mis compañeros caninos "Negrita" y "Cónan".







