15 de julio de 2007

Los lazos entre literatura y astronomía

Generalmente la literatura y la ciencia son percibidas como actividades intelectuales que poseen características y motivaciones tan diferentes que, según opinión de muchos, son difícilmente compatibles. Sin embargo existen personas que poseen el talento para destacar con excelencia en ambos mundos.

Por Hugo Jara Goldenberg

Publicado en el diario El Sur, el 15 de julio de 2007.
Ver artículo....

Parece ser propia de la naturaleza humana, la tendencia a la ordenación y también a la estructuración. Un ejemplo claro de esta predisposición lo constituye la inclinación a observar a las personas de acuerdo a sus talentos. Ya desde la niñez somos clasificados en buenos para los números o para las letras, e incluso hay un sustento fisiológico, que explica cómo en determinadas áreas del cerebro se localizan funciones que condicionan las habilidades de los individuos.

Sin embargo, enfrentando a esa tendencia humana a la clasificación absoluta y excluyente, algunos sujetos se atreven a desarrollar actividades, que a primera vista parecen poco compatibles. Un ejemplo manifiesto de esta convergencia de intereses y talentos, lo vemos en el astrónomo, divulgador científico, músico, escultor, artista gráfico, novelista y poeta francés Jean-Pierre Luminet, quien desde su puesto de trabajo en el observatorio de París-Meudon intenta dilucidar los misterios del cosmos, y al mismo tiempo, desde la trinchera de la creación artística y de las letras, busca manifestar su sensibilidad innata.

En su rol de científico, actualmente ejerce como director del laboratorio CNRS de París. Sus estudios en el área de la astrofísica relativista lo han llevado a especular sobre los orígenes del cosmos, la naturaleza de los agujeros negros, e incluso ha liderado un equipo de investigadores que, analizando la radiación de fondo cósmico (el vestigio del Big Bang), ha determinado que el Universo tiene la forma de un dodecaedro. Sus investigaciones en la frontera del conocimiento, le han valido el reconocimiento de la comunidad científica y en retribución a sus aportes en el estudio de los astros, el asteroide 5523 ha sido bautizado con su nombre.

Pero Luminet también se destaca en la creación artística, y en especial en las letras. Además de las naturales publicaciones profesionales especializadas y ensayos de divulgación científica, de su pluma surge a raudales poesía y prosa de primer nivel.

La verdad inalcanzable

Hace un par de años tuvimos la oportunidad de disfrutar de su novela histórica “El incendio de Alejandría”, un cautivador relato que nos transporta al siglo VII d.c., cuando el General Amr, obedeciendo órdenes del Califa Omar, ocupa la ciudad fundada por Alejandro El Grande, y se apresta a prender fuego a su famosa biblioteca. El militar musulmán, un hombre de gran cultura, establece amistad con tres custodios de ese centro del conocimiento, quienes tratan por todos los medios de convencerlo de no proceder a la destrucción del mayor centro de la cultura y saber del mundo clásico.

Y ahora, acaba de llegar a las librerías su libro más reciente: “El enigma de Copérnico” (Ediciones B, 2007). Se trata de una biografía novelada que nos permitirá conocer en profundidad la vida de uno de los científicos más influyentes de la historia. El nombre de este famoso clérigo, astrónomo y matemático polaco está asociado a una de las revoluciones científicas más trascendentales de todos los tiempos, aquella que acabó con la visión geocéntrica del Universo.

A pesar de la importancia de su obra, la figura de Nicolás Copérnico nunca ha sido comprendida cabalmente. Gran parte de su vida está cubierta por una nebulosa, en la cual resulta difícil discernir entre la realidad y los innumerables mitos que se multiplican con el paso de los siglos.

La propuesta de Luminet de recrear la vida del científico polaco a través de un texto de ficción, no significa que renuncie al apoyo de fuentes fidedignas. Al contrario, y a su decir, el relato “está siempre anclado profundamente en la realidad histórica y científica de la época”, pero en este escenario hipotético puede jugar, con mayor libertad, con situaciones y personajes.

Este libro constituye la primera entrega de una serie titulada “Los constructores del cielo”, la cual se completará con los trabajos dedicados a los astrónomos Tycho Brahe, Johannes Kepler e Isaac Newton, quienes cuán auténticos héroes del pensamiento, con su creación ayudaron a sentar y consolidar las bases de la civilización accidental. Un hilo conductor relaciona a estos personajes como artífices de una epopeya intelectual que derivó en una nueva cosmovisión, que más allá de su valor científico, constituye una manifestación del triunfo del espíritu humano.

Talentos reprimidos

La extensa y multifacética obra de Jean-Pierre Luminet, nos muestra que sí es posible desarrollar actividades que, muchas veces, el sentido común considera incompatibles. No en vano, tanto la ciencia como la creación artística comparten el afán de la búsqueda de una hermosa, pero inalcanzable, verdad.

En una sociedad altamente tecnificada como la nuestra, en donde la especialización de las profesiones obliga a los individuos a renunciar, no sólo a muchos de sus talentos, sino también a alcanzar su plenitud como personas, el ejemplo del científico y escritor francés se transforma en una invitación a no temer a la manifestación de tantas potencialidades reprimidas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muy buena relacion entre la literatura y la astronomia

daniela ferrada dijo...

Definitivamente de acuerdo...por eso me encanta la literatura y la física cuántica..es lo más cercano que conosco a la realidad...después de darme cuenta que la verdad...es decir, muchas verdades se mantienen ocultas y las noticias toman un vuelco maquiavelico..Contal, me han dicho ingenieros, el papel da para mucho..