3 de junio de 2007

El Tao de la Física

Un tema de permanente debate lo constituye el aparente divorcio entre la razón y la fe. Durante siglos hemos sido testigos de una guerra no declarada entre estas dos formas de entender al mundo, en la cual ambos bandos defienden posiciones tan encontradas, que generalmente se piensa que se trata de visiones irreconciliables.

Por Hugo Jara Goldenberg

Publicado en el diario El Sur, el 3 de junio de 2007, Ver artículo...

A partir de la segunda mitad del siglo XX, comenzaron a gestarse en occidente algunas corrientes sociales que intentaban buscar un sentido más humano a la existencia, muchos de ellos a través del expediente de tender puentes entre la ciencia y la religión. El movimiento hippie, el pensamiento ecologista y la popularización de filosofías orientales, entre muchas otras manifestaciones colectivas, señalan un curso inequívoco hacia lo que algunos interpretan como la evolución hacia un estado más espiritual de la humanidad

Todos estos grupos tienen en común, el intentar rescatar la dimensión contemplativa de la existencia, relegada a un segundo plano por la racionalidad tan característica de la civilización occidental. En este contexto, Fritjof Capra, un doctor en física teórica que ha buscado la unión del pensamiento intelectual con los sentimientos esenciales del alma, escribió un libro que, desde su primera publicación, ha causado gran impacto entre el público. Se trata de “El Tao de la Física, una exploración de los paralelismos entre la física moderna y el misticismo oriental” (Editorial Sirio), del cual podemos encontrar una edición actualiza del año 2007.

El autor señala, ya al comienzo de su obra, que aunque su propuesta parece ser muy novedosa, en realidad no lo es, ya que destacados científicos y pioneros de la ciencia moderna, como Oppenheimer, Bohr, Heisenberg e incluso Einstein, percibieron y dieron a conocer, sorprendentes similitudes entre los conocimientos que surgían de la nueva ciencia que se estaba fraguando en los inicios del siglo XX, y los milenarios conceptos del misticismo oriental.

Aunque en el pasado ya se habían insinuado algunas semejanzas, el desafío al que se enfrenta Capra es develar todos esos inesperados paralelismos. No se trata de una tarea fácil, y él mismo se pregunta “¿será posible efectuar algún tipo de comparación entre una ciencia exacta, que se expresa en el lenguaje altamente tecnificado de las matemáticas modernas y aquellas disciplinas espirituales basadas principalmente en la meditación?”. Al parecer dicha empresa sí se puede intentar, partiendo de algunos supuestos y estableciendo claramente el significado de las acciones y el lenguaje presentes en ambos mundos, los que generalmente se interpretan de modo diferente.

Pero antes de iniciar la búsqueda de las semejanzas, el autor nos invita a entender que el misticismo oriental es un concepto muy amplio, y participan de él religiones tan diversas como el Budismo, el Hinduismo, el Taoísmo y el Zen, las cuales, aunque comparten muchos elementos, poseen también particularidades, que las hacen distintas.

Poesía y matemáticas

A continuación, una pluma amena y didáctica nos llevará en un viaje sorprendente, que nos permitirá comprender algunos de los complejos conceptos que surgen de la física moderna. Desde el microcosmos, representado por las partículas elementales, las fuerzas fundamentales de la naturaleza, y las embriagadoras leyes del átomo, hasta el macrocosmos con todos los misterios que rodean a la formación y el destino del Universo.

Y la búsqueda arroja resultados, ya que mediante la referencia a rituales y textos filosóficos orientales y a una descripción detallada de los métodos utilizados por la ciencia, se puede apreciar una convergencia en la forma de comprender al cosmos, el cual se percibe como un todo indivisible e interconectado. En lo formal, también se reconoce una sutil hermandad entre la poesía presente en los escritos de los místicos y la belleza oculta en las ecuaciones matemáticas que explican racionalmente el funcionamiento del mundo.

Dada la temática, el libro se ha transformado en un éxito de ventas, y ha sido traducido a más de una docena de idiomas. Sin embargo, el trabajo de Fritjof Capra no ha estado exento de controversias, y como era de esperar, las principales descalificaciones provienen del mundo científico, en donde muchos observan con desconfianza propuestas como ésta, que entregan argumentos y visos de legitimidad a algunos grupos o sectas de dudoso origen, que intentan engañar, y muchas veces estafar, a personas que desean encontrar sentido a sus vidas, en una sociedad que se hace, cada día, más inhumana y materialista.

A pesar de los cuestionamientos, la obra cumple con el objetivo de invitarnos a reflexionar sobre la necesidad de dar a la actitud contemplativa, el espacio que se merece en la vida de cada ser humano. Después de todo, la verdad es una sola, y de alguna manera los caminos de la razón y del misticismo pueden converger. Con la ciencia intentando explicar cómo funciona el mundo y con la espiritualidad buscando respuesta al porqué de la existencia.

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