21 de septiembre de 2009

Hemisferio sur: un mundo al revés


Por Hugo Jara Goldenberg

Hace algún tiempo circuló en los medios de comunicación una noticia curiosa: un Senador de la República daba a conocer un nuevo mapamundi, el cual estaba dibujado invertido, con el sur apuntando hacia arriba y centrado en el océano Pacífico. Según palabras del parlamentario: “la idea que acompaña a este nuevo concepto es la de fijar un criterio de Chile como plataforma comercial en la cuenca del Pacífico, y educar y capacitar a la ciudadanía en esa línea. Además fijamos un criterio en que el sur es nuestro norte y cambiamos el estándar de que Chile debe estar abajo en el globo terráqueo”. Para darle más peso a la propuesta señaló que contaba con el apoyo del Instituto Geográfico Militar, que confeccionaría el nuevo mapa, y el compromiso del Ministerio de Educación de distribuirlo en los colegios, como material de apoyo al proceso formativo de los escolares. Ver nota aquí.

Sin embargo, y sin cuestionar la validez de los argumentos esgrimidos por el Senador, es necesario señalar que hay razones de mayor peso que justifican esta iniciativa, y que van más allá de consideraciones geopolíticas o de mejorar nuestra autoestima al abandonar la percepción de que habitamos en un país ubicado en un perdido rincón del mundo. En efecto, hace ya mucho tiempo que quedó establecido que no existe ningún lugar privilegiado para plantearse ante el Universo. Por lo tanto, cuando un habitante del hemisferio austral levanta la vista hacia el cielo, lo que tiene sobre su frente es el sur, quedando el norte en las antípodas. Y si ese individuo quiere representar gráficamente su situación espacial (mediante la cartografía) evidentemente que el mapa resultante será uno como el que propone el Senador.

Ahora bien, la razón por la cual todos utilizamos los mapas orientados hacia el norte, obedece simplemente a que los orígenes de nuestra civilización occidental están en ese hemisferio, y claramente para los habitantes de esa parte del mundo tiene sentido la forma de representación tradicional, ya que recrea naturalmente la forma como ellos se plantean ante el Universo, y por supuesto que fue la que utilizaron en los inicios de la cartografía. Posteriormente, cuando comenzó la Era de la Exploración (siglos XV, XVI y XVII) y los navegantes y aventureros cruzaron el Ecuador, todos los nuevos territorios visitados y posteriormente colonizados por las potencias europeas, fueron dibujados siguiendo el patrón ya establecido. De esta forma, y gradualmente a medida que se perfeccionaba la ciencia de la cartografía, fue tomando forma el mapamundi (y el globo terráqueo) que se utiliza actualmente en todas partes del mundo, pero que por lo anteriormente expuesto sólo representa fidedignamente a la posición espacial de los habitantes del hemisferio boreal.

También los relojes

Pero no sólo en lo referido a los mapas estamos obligados a orientarnos al revés, también ocurre con otros tipos de convenciones. Por ejemplo, se ha preguntado Usted alguna vez por qué razón las manecillas de los relojes se desplazan de la manera conocida. Pues la respuesta es muy simple: porque ese movimiento recrea el avance de las sombras proyectadas por el Sol (a medida que transcurre el día) en el hemisferio norte. En efecto, cuando el hombre primitivo necesitó orientarse temporalmente, no tardó mucho en inventar el reloj solar, el cual es un instrumento muy sencillo, que dispone de una columna vertical (llamada gnomon) cuya sombra proyectada sobre una superficie especialmente graduada indica la hora del día.

Para que un reloj solar funcione correctamente es necesario que el gnomon esté apuntando hacia el polo del lugar de observación. En el hemisferio boreal, esta columna vertical debe estar apuntando hacia el Polo Norte Celeste, y con el reloj dispuesto en esa posición, el Sol aparece en el amanecer por la derecha, y a medida que asciende sobre el horizonte, proyecta una sombra que se desplaza en el sentido que todos conocemos como “horario”. Cuando, a partir del siglo XIII, se comenzaron a construir los relojes mecánicos, fue natural que el sentido del movimiento que se dio a las manecillas de esos artilugios, recreara aquella forma milenaria de ver avanzar las horas.

Sin embargo, en el hemisferio austral el reloj solar funciona de manera inversa, ya que al apuntar el gnomon hacia el Polo Sur Celeste, el Sol aparece sobre el horizonte a la izquierda del instrumento, y al avanzar el día, la sombra se va desplazando (y marcando las horas) en el sentido opuesto al movimiento horario.

A la luz de lo anteriormente expuesto, y jugando con la imaginación, si nuestra civilización hubiese surgido en el hemisferio Sur, es seguro que los mapas estarían dibujados invertidos, y el movimiento de las manecillas de los relojes sería en el sentido antihorario.

Y las estrellas, la Luna y las constelaciones

Pero las diferencias entre ambos hemisferios no terminan aquí, y de hecho son muchas más. Desde el punto de vista astronómico, al cruzar (y alejarse algo) del Ecuador, la perspectiva como se observan los cielos cambia totalmente, y aquellas estrellas muy cercanas a los polos sólo son visibles desde su respectivo hemisferio. Así, desde el sur del mundo (a partir de latitudes medias y altas) jamás se podrá observar la famosa Estrella Polar, pero tampoco desde el septentrión serán accesibles interesantes objetos como las Nubes de Magallanes o la Cruz del Sur.

También la forma como vemos el avance de las fases de la Luna es diferente. En el hemisferio sur, la convexidad del creciente es hacia la derecha (forma la letra “C”) y la del menguante apunta a la izquierda (forma la letra “D”). En nuestro idioma coincide “C” con la Luna creciente y “D” con la Luna decreciente (menguante). En el hemisferio norte, en tanto, la situación es totalmente opuesta. Incluso en España, a la Luna la llaman “mentirosa”, ya que los cuernos del creciente forman la “D” y los del decreciente la “C”.

Pero lo más desconcertante para los habitantes del hemisferio austral quizá si sea el intentar comprender el significado de la mayoría de las constelaciones. Estas agrupaciones de estrellas que representan formas y figuras mitológicas, surgieron en los albores de la civilización. Aunque los sumerios fueron los primeros en dar forma a estas representaciones, fueron los griegos los creadores de la mayoría de las constelaciones reconocidas actualmente. Pero, a pesar de que en el sur todos las identificamos, son muy difíciles de asimilar a su significado original, ya que las vemos al revés. Un ejemplo lo tenemos en la constelación de Orión, que según la mitología griega es el hijo de Poseidón y que está representado entre las estrellas como un gigante cazador (es visible en nuestras latitudes entre primavera y verano, y en ella están las famosas “tres Marías”).

La siguiente imagen nos muestra al grupo de estrellas que conforman la constelación de Orión, y al dibujo que representa al cazador mitológico, tal como lo plasmaron los antiguos griegos (observar que las “tres Marías”, forman el cinturón del cazador).




Pero a continuación se muestra como se observa a Orión desde el hemisferio sur:



Y lo mismo sucede con todas las constelaciones que surgieron de la fértil imaginación de los griegos: ¡A todas ellas las vemos invertidas! Sólo aquellas que están ubicadas en el extremo sur (no visibles desde las altas latitudes septentrionales) y que fueron creadas por los primeros exploradores y navegantes que se aventuraron en estos territorios, las podemos ver de pie. Aunque también se observan correctamente las constalaciones ideadas por las múltiples culturas ancestrales que se desarrollaron al sur del Ecuador, pero lamentablemente casi todas esas valiosas cosmovisiones sucumbieron al choque con la civilización dominadora y las pocas que aún sobreviven, están condenadas a la desaparición.

Causas naturales

La mayoría de las diferencias mencionadas anteriormente corresponden a situaciones que tienen su origen en convenciones sociales y culturales. Pero además hay fenómenos naturales que se manifiestan de manera distinta en ambos lados del mundo, como por ejemplo el movimiento de los vientos (y en general de los fluidos). Al sur de Ecuador, el desplazamiento es en el sentido horario (por eso llueve con viento norte en nuestras costas), mientras que en el hemisferio norte la circulación del aire en el centro de la borrasca es en el sentido antihorario.

También debido a que la Tierra orbita alrededor del Sol, describiendo una elipse, su distancia al astro Rey varía. En el instante de mayor cercanía (el perihelio que ocurre los primeros días de enero) nuestro planeta está unos cinco millones de kilómetros más cerca que en el momento de máxima lejanía (el afelio que ocurre los primeros días de julio). Pero cuando la Tierra está más lejos del Sol se desplaza más despacio (2da Ley de Kepler), por lo cual resulta que el período primavera-verano en el hemisferio sur es tres días más corto que en las tierras septentrionales.

Resignación

Como vemos existen marcadas diferencias entre ambos hemisferios y seguramente hay más que las aquí señaladas. Algunas obedecen a causas y fenómenos naturales, pero otras son determinadas por enraizadas convenciones culturales. Y en contra de estas últimas hay poco que hacer, ya que al ser partícipes de una civilización globalizada debemos resignarnos a adherir a una forma única de representar ciertos aspectos de la realidad. Por lo tanto, iniciativas como la comentada al inicio del artículo (y que también han sido planteadas en países como Australia y Nueva Zelanda), a pesar de ser proposiciones valiosas, son muy difíciles de materializar. Haciendo una analogía (y considerando a las convenciones de que hemos hablado en extenso), a los habitantes del hemisferio austral nos sucede un poco lo que les ocurre a las personas zurdas, estamos obligados a vivir en un mundo que no fue hecho para nosotros, pero en el cual debemos aprender a desenvolvernos.

8 comentarios:

Luis Lastra dijo...

Notable artículo!

Jessica dijo...

Estupendo artículo!. Aunque me queda una sensación de no resignación cultural. Lo impuesto es fluctuante, y se modifica con el conocimiento. ¿por qué no pensar en más de una opción y proponer más de una mirada?. Hoy en día estamos en diálogo con la complejidad, me parece pertinente y meritorio abrir las opciones, correr los velos, cuestionar. Saludos fraternos, Jessica

la costarricense, la capitana. dijo...

Si me pareció bastante interesante su posición, pero para consuelo suyo, registrado por mi en el 2006, creo que la parte septentrional del planeta estuvo, unos días sino meses más abajo que el hemisferio norte .Digo abajo porque desde costa rica tengo partes de tamaño parecido a mi norte y a mi sur. En un sombra que se da en el mosaico del corredor de mi casa siempre ha estado paralela ,cosa que me entusiasmaba.De pronto en marzo de ese año me sorprendí por encontrar una diferencia de siete centímetros mas alto señalando el sur. No se imagina mi conmoción adviertiendo a los míos del detalle. Pero nadie me entendió . De ahí no pasó. Es experiencia más linda. Pero no sé si califica, en forma oficial.
Un saludo muy entusiasta para Ud.

la costarricense, la capitana. dijo...

Por casualidad he visto hoy de nuevo esta página; quería saber el nombre porque ayer no me fijé en él. Mi aportación de hoy es que siempre que miro al sur veo en esa posición a América del Sur, porque estoy en medio del continente.
De pié, con la cabeza en el polo Sur.
Un saludo desde CR.

Anónimo dijo...

Muy buen artículo, enhorabuena

Gloria Vidal dijo...

Otro buen articulo amigo Hugo, me estoy haciendo adicta. Lastima que otros quehaceres no nos deja tiempo para culturizarnos. Gracias por el aporte.

Valentin Anaquin dijo...

espectacular artículo, en ese conocimiento es donde debemos ejercitar nuestras mentes, los habitantes del hemisferio sur, para generar la conciencia que nos hace falta para conquistar la identidad cultural y TEMPORAL con un sentimiento de pertenencia, para esto es necesario un buen conocimiento territorial y una minuciosa observación del COSMOS para comprender la LEY DEL TIEMPO y la influencia sobre el espíritu del ser humano. A los que se sientan motivados por la iniciativa de este señor Jara, los invito a sumarse en la medida de sus posibilidades a aportar en este proyecto. Valentin

Valentin Anaquin dijo...

espectacular artículo, en ese conocimiento es donde debemos ejercitar nuestras mentes, los habitantes del hemisferio sur, para generar la conciencia que nos hace falta para conquistar la identidad cultural y TEMPORAL con un sentimiento de pertenencia, para esto es necesario un buen conocimiento territorial y una minuciosa observación del COSMOS para comprender la LEY DEL TIEMPO y la influencia sobre el espíritu del ser humano. A los que se sientan motivados por la iniciativa de este señor Jara, los invito a sumarse en la medida de sus posibilidades a aportar en este proyecto. Valentin