24 de abril de 2012

Un error de Julio Verne


Por Hugo Jara Goldenberg
Dentro de la lista  de los escritores de ciencia ficción más reconocidos y recordados, sin lugar a dudas que un puesto destacado lo ocupa  Julio Verne (1828-1905), quien en sus novelas fue capaz de anticipar innumerables adelantos tecnológicos, impensados para su época. Para muchos,  él fue un iniciado con poderes ocultos que, por medio de la capacidad de la profecía, pudo anticiparse a su tiempo, describiendo con sorprendente precisión una infinidad de inventos  que posteriormente se transformarían en realidad.
Sin embargo, la explicación a su poder premonitorio no está en un supuesto  “don sobrenatural” adivinatorio, sino que en el profundo conocimiento que tenía de la ciencia y tecnología de su época, el que complementado con una gran capacidad literaria, y con las dosis justas de intuición e imaginación, le permitieron proponer muchos escenarios que el futuro vería convertidos en  realidad.
La mejor prueba de que el “poder adivinatorio” de Julio Verne se basaba en la  comprensión que tenía de la ciencia de su tiempo, está en el hecho de que cometió también grandes errores.  Y aunque esto pueda parecer contradictorio se explica perfectamente porque la ciencia a pesar de su gran poder es, por su condición de creación humana, siempre perfectible; por lo cual en su avance y desarrollo, va mejorando la  comprensión de algunos fenómenos naturales entendidos erróneamente.
 Un ejemplo de esta situación lo vemos en su novela “De la Tierra a la Luna” escrito en el año 1865, y en la cual se describe con gran realismo un viaje a nuestro satélite natural. Muchos destacan algunas coincidencias que se dan entre lo que se describe en la novela y el primer viaje del Hombre a la Luna en la nave Apollo 11, realizado en  julio de 1969. Entre estos aciertos sorprendentes se mencionan:
·         País que emprende la misión: EEUU

·         Lugar de lanzamiento: Muy cerca de la base Cabo Kennedy, en Florida.

·         Cantidad de tripulantes: 3

·         Duración del vuelo

Al analizar estas coincidencias, vemos que ellas se pueden explicar perfectamente. De partida, aunque en esa época EEUU no era la principal potencia mundial que es ahora, si se vislumbraba que avanzaba a paso raudo hacia esa condición, por lo que no es de extrañar que Verne ubicara en ese lugar la aventura. También el autor sabía que el lugar más indicado para lanzar un artefacto al espacio, debía estar ubicado cerca del Ecuador, ya que desde ahí se aprovecha la mayor velocidad tangencial asociada  a la rotación de la Tierra, y el lugar más cercano al Ecuador de EEUU está justamente en la península de Florida. Con respecto al número de tripulantes y duración del viaje se trata de similitudes esperables por la naturaleza del viaje.

El gran error.
Sin embargo, a pesar de todas estas coincidencias, Verne cometió un error tan garrafal, que por sí solo echa por tierra cualquier intento por atribuirle poderes ocultos y adivinatorios. El yerro consistió en utilizar como medio de lanzamiento, de la nave que viaja a la Luna, un gran cañón, en lugar de emplear un cohete.
Incurre en este error porque, como ya se señaló anteriormente, Verne escribía sus novelas respetando de manera rigurosa el conocimiento científico de su época, para lo cual se hacía asesorar permanentemente por científicos para validar y corroborar sus cálculos.  Y la ciencia de fines del siglo XIX entendía de manera incorrecta el principio de Acción y Reacción de Isaac Newton (conocida como tercera ley del movimiento), ya que suponía que este principio no funcionaba en el Espacio, puesto que al no haber allí atmósfera, no  hay aire en cual los gases que escapan puedan “afirmarse”, y así generar la  fuerza de reacción necesaria para impulsar la nave. De esta manera  Julio Verne, adhiriendo a esa forma incorrecta de imaginar los viajes espaciales,  no tiene otra opción que recurrir al empleo de un gigantesco cañón para disparar la nave-proyectil en un viaje de tipo balístico inercial, el cual es a todas luces impracticable por la descomunal fuerza de aceleración que deberían soportar tanto el vehículo como los tripulantes durante el lanzamiento. Incluso para escribir la novela debió imaginar una serie de artilugios que permitieran  a  los pasajeros soportar al violento despegue.
Sólo a principios del siglo XX, y gracias a los estudios pioneros en astronáutica del ruso Konstantin Tsiolkovsky (1857-1935), el estadounidense Robert Goddard (1882-1945) y el alemán Hermann Oberth (1894-1989) se pudo establecer el verdadero alcance de la tercera ley de Newton, y de su funcionamiento pleno en el Espacio, reivindicando de este modo al cohete como el medio que permitiría iniciar la conquista del cosmos. Pero aquí se da una situación curiosa ya que un elemento en común que tenía estos tres padres de la astronáutica, es que su sueño por conquistar el Espacio y viajar hacia las estrellas, surgió al leer durante su niñez a Julio Verne, y en particular la novela “De la Tierra a la Luna”. Sin embargo su trabajo científico dejó al desnudo el garrafal error cometido por su “maestro”.

Predecir el futuro
  
El adivinar el futuro ha sido desde siempre una quimera de la especie humana, y ahora parece estar más de moda que nunca, sobre todo si se trata de anticipar catástrofes apocalípticas, como las que se auguran para este año 2012. Los profetas y charlatanes no pierden oportunidad de embaucar a los ingenuos, y aprovechan todos los medios de comunicación para alcanzar el deleznable objetivo de provocar alarma y miedo.
Sin embargo, aunque el futuro nadie lo puede predecir, el conocimiento que nos entrega la ciencia sí nos permite imaginar escenarios futuros probables, y la ciencia ficción seria es un buen medio para aquello, aunque siempre está la posibilidad de errar, como le sucedió al gran Julio Verne.

4 comentarios:

Enrique Betancourt Escalona dijo...

"!Mi búsqueda sobre lo para normal aun no termina pero aqui cierro un capitulo. Conclucion si bien julio vernes escribió libros que hoy algunas cosas se estan llevando acabo no significa que el sr vernes fuera un vidente, fue un gran escritor de ciencia ficción, Gracias blosgpot x su gran labor informática"¡;Enrique Betancourt E.

daniela ferrada dijo...

No puedo evitar la nostalgia al mencionar las novelas de Julio Verner...Pocas personas que yo conosco, jovenes de mi generación, saben de él.

Anónimo dijo...

Es qe volvemos del futuro ! Y nuestro presente es nuestro pasado y el pasado nuestro presente actual !

El oso dijo...

Julio verme es lo mejor